Historia de las Fiestas de Moros y Cristianos de Alcoy

Las Fiestas de Moros y Cristianos de Alcoy se celebran entre los días 22 al 24 de abril todos los años, una Fiesta considerada de Interés Turístico Internacional y que difícilmente será del “club” de la UNESCO porque conmemora una batalla histórica y los contendientes fueron cristianos contra musulmanes, y la cosa no está muy “católica” entre nosotros ahora y siempre, quizás peor ahora que hace siete siglos y medio. Ni siquiera sirve el que verdaderos musulmanes hayan sido invitados en numerosas ocasiones a participar en ella. 


 

Video presentación Fiestas de Moros y Cristianos Alcoy 2016 (Clica)

 

Para empezar, debemos hacer un pequeño esfuerzo para retrotraernos a la época de los hechos: año 1276. Un buen historiador lee tanto dato sobre el periodo estudiado, que termina realizando una “película” mental, con imágenes y sonidos, trasladándose fantásticamente, como si hubiese vivido en carne y hueso todos los sucesos contados. Pero siempre nos sorprende algo nuevo que no leímos en el momento, detalles que cambian el relato, obligando a una revisión que cambia radicalmente la perspectiva. A mi al menos me ha ocurrido en numerosas ocasiones, así que procuro no mostrarme pretencioso ni pedante con mi "versión" histórica, intentando que el sentido común prime sobre el resto. Un ejemplo curioso de "lapsus histórico" pasó precisamente en una efemérides importante, pues se celebraron los 600 años de la Fiesta en 1875. Así que, comprobado el error, se celebraron a lo grande y con la misma espectacular enramada del flamante Ayuntamiento también un año después. 

                   VI Centenario Fiestas de Alcoy 1876

Por ejemplo, todos imaginamos a los grandes reyes y personalidades como seres inaccesibles y protocolarios,
enfrentados terriblemente unos con otros, sedientos de conquistas. Pero cuando leí una crónica del siglo XIV, guardada en los archivos de Alicante, donde se aseguraba que Jaime I, Alfonso X, los obispos de Barcelona, Tortosa y Valencia (entre otros), y los altos mandatarios granadinos, como Muhámmad I con sus consejeros, y el temible caudillo Al-Azraq (que según una crónica, falleció un 5 de Mayo, lo que situaría la batalla de Alcoy en dicha fecha), y estos importantes personajes se reunían con frecuencia unos con otros para cenar y charlar sobre el statu quo, me percaté de que mi idea preconcebida de la Historia no era correcta, y que (por desgracia) era más parecida a los encuentros políticos de la actualidad de lo que podríamos imaginar, y no tanto a los enfrentamientos unilaterales de las crónicas bélicas. 

Teniendo clara esta apreciación tan importante, podemos decir que en los años previos a 1276, el Antiguo Reino de Valencia parecía un caldero en ebullición, donde la comunidad cristiana autóctona (mozárabes) pretendía los privilegios de los colonos mandados por la Corona Aragonesa, también cristianos navarros y castellanos, desde la Toma de Valencia en 1238 (ni por asomo el reino estaba conquistado); los mudéjares y muladíes debían demostrar a la Iglesia que renegaban por completo de Mahoma, los moros que querían convertirse eran mirados con recelo, los judíos esperaban recoger el premio por su apoyo a los cristianos en la Reconquista (apoyo económico), en resumen, la parte victoriosa, ávida de poder y riquezas, pugnaba por repartirse el gran pastel territorial tras la retirada hacia el Norte del grueso de las tropas de Jaime I. 

El caso del Sur de la provincia de Alicante en este aspecto es seguramente el más embrollado de toda la Reconquista (no estoy de acuerdo con este término "reconquista" pero no es este el lugar para comentar), pues el Tratado de Almizra (del que muchos propietarios de sendas partes renegaron) la convirtió en un territorio “incierto”, pues a pesar de establecerse las fortalezas que obraban como fronteras entre los reinos granadino, castellano y aragonés, la realidad era bastante distinta a dicho papel firmado entre los Reyes, Iglesia y nueva nobleza cristiana. 

            Castillo de Biar tomado por A-Azraq en 1244
La gran mayoría de las veces era la Iglesia (de acuerdo con el cargo espiritual musulmán o rabino) quien hacía y deshacía
en las disputas surgidas, amparándose en que “Dios no tiene bandera” y su juicio servía para todos los "hermanos". En la mayoría de casos, el alto clero y los más sencillos párrocos, aplicaban las leyes de convivencia “de siempre”, las mozárabes mezcladas con árabes, y un caso claro de ello es que todavía funciona el Tribunal de les Aigües en Valencia, cuyo origen se remonta, como mínimo, a dicha época islámica.

Me he dejado para un aparte al bando perdedor, que en una democracia como la nuestra actual sería una mayoría absoluta, los moros, que también estaban divididos en corrientes y en sectas permitidas y otras no “autorizadas”, y mantenían disputas territoriales entre ellos, motivo por el cuál, durante la Reconquista se podía ver a gran número de musulmanes luchando junto con los cristianos, como hermanos. En la toma de Málaga, por ejemplo, y que está perfectamente documentada, las huestes de Fernández de Córdoba estaban constituidas casi en dos tercios por tropas musulmanas. El asedio fue muy sacrificado por ambas partes y como no se entregó la plaza en rendición, se exterminó a todos los malagueños, siendo pasados a cuchillo por sus propios hermanos de religión. 


 Desde el año 1244 hasta 1276, Biar (su fortaleza), las comarcas de la Vall d´Albaida, La Safor, La Ribera Alta y Baixa, La Costera y el Comtat, es decir, el sur de la actual provincia de Valencia y Norte de la de Alicante, esta mayoría musulmana, que había pactado con los cristianos la “no intervención”, dejando para sus nobles la derrota y pérdida del territorio, se había declarado en rebeldía, surgiendo un portavoz intransigente, llamado Al-Azraq, que con los años se había convertido en caudillo de todos los mahometanos que se sentían traicionados por unas promesas incumplidas, negándose a abandonar sus tierras para entregarlas a cristianos y judíos. Se negaban a ser meros jornaleros o esclavos y reivindicaban sus derechos. Las sucesivas campañas que Jaime I mandó para disolver las continuadas marchas de protesta (revueltas para los cronistas), fueron rechazadas por la vía diplomática (origen de las embajadas en la Fiesta) y pocas violentamente, por la sencilla razón de que se necesitaba un ejército de miles de soldados para terminar con un conflicto tan multitudinario, ejército que la Corona Aragonesa no podía reunir sin la participación de soldados musulmanes, cosa a la que se negaron.

 


Resulta curioso que la Batalla de Alcoy signifique el fin de la resistencia musulmana en el Reino de Valencia y el de los principales caudillos en liza, ya que en ese mismo año fallecerían Al-Azraq y Jaime I, en 1276, aunque solamente pereció en batalla el musulmán. La demostración clara de que la rebeldía de estos musulmanes seguía un fundamento jurídico y no religioso es el hecho de que una sola flecha (saeta) que acababa con la vida del Caudillo, fue suficiente para que los rebeldes se apaciguaran. El hecho de que no hubiese sucesor al cargo nos da a entender que no se había constituido reino ni vindicaciones territoriales (feudo), que el caudillo ofició de “portavoz” o representante político para reclamar unas condiciones que no se cumplieron por parte de las Autoridades, tanto cristianas como musulmanas. Fue una revuelta civil y no religiosa, aunque se constituyera por la mayoría musulmana. Los relatos posteriores, en ambos bandos, nos llegan todos insuflados de anécdotas bélicas y leyendas que el sentido común debe suprimir, aunque no para los devotos de la fe, pues tienen derecho como todos a creer en milagros.

El aficionado a la Historia y sobre todo el profesional, debe ser muy cauto a la hora de dar a conocer las cifras de cada hecho bélico y de cada manifestación histórica. Se debe utilizar sobre todo el sentido común a falta de referencias exactas, pues hasta teniéndolas, pueden estar engrosadas por mero ensalzamiento victorioso del narrador. Se sabe que la mayor batalla de la Reconquista fue la efectuada en Las Navas de Tolosa (1212), donde combatieron unos quince mil soldados musulmanes contra doce mil cristianos. Se ha localizado el lugar exacto de la batalla y los arqueólogos piensan que pudo haber hasta 50.000 combatientes allí concentrados. En ambos lados se reunieron ejércitos de varios reyes y nobles (todos los de la Cristiandad), así que no debemos imaginar ningún otro episodio bélico que supere algunos miles de beligerantes por bando. He leído episodios verdaderamente curiosos, con ejércitos de 25.000 soldados catalanes, por ejemplo, en crónicas de historiadores modernos de esta comunidad autónoma, llevados sin duda por ilusorias bases históricas, ya que con semejante ejército se podría ocupar media Europa en aquellos tiempos.

 


En este contexto socio-político encontramos una villa de Alcoy de reciente planta. En 1256, tan sólo dos décadas antes del hecho milagroso, se levantaron nuevas murallas de impresionante altura y favorecidas sus defensas por los barrancos y depresiones naturales del terreno. “Oficialmente” los historiadores sitúan la fundación de la ciudad en esa fecha, algo bastante discutible, pues no hay que confundir la Concesión de Villa por parte de la Corona, con la fundación en si de un nuevo pueblo. Pero no es este el momento de aclarar ese punto, sino de imaginarnos una villa bien organizada con unos pocos centenares de habitantes ya dedicados en su mayoría al oficio de la Industria del Textil, pues unos años después constituirían uno de los gremios más antiguos de España (en 1278)

Las autoridades civiles y eclesiásticas de la Villa, conocedores de que una muchedumbre se dirigía hacia ellos y que ocupaban a la fuerza los terrenos y arrabales de la vecina comarca del Comtat, mandaron emisarios a la Corona, partiendo en ayuda, por orden de ésta, 40 caballeros, pero que no llegarían a tiempo. Cometieron el error de "encerrarse" por el peor camino, combatiendo a posteriori en el Barranco de la Batalla, sucumbiendo al menospreciar el número y fuerzas de los musulmanes que se batían en retirada, sin tomar las precauciones necesarias. Hay que matizar que cada caballero solía llevar un refuerzo de infantería (escuderos), dependiendo de los caudales de cada uno, podía ser entre uno y cuatro soldados de a pie normalmente. Pero no me quiero precipitar, pues eso ocurrió después de los hechos que a continuación vienen.

 Video de Embajadas en las Fiestas de Alcoy (Clica)

 Esa mañana del 23 de abril de 1276 se encontraba una manifestación de pocos cientos de personas exigiendo la apertura de las puertas de la ciudad, como ultimátum para no pasar a mayores. A la cabeza del amotinamiento se encontraba un Al-Azraq de 68 años de edad, enaltecido y probablemente nada precavido, pues necesitaba hacerse visible para que aquella gente pacífica siguiese los pasos que sus soldados marcaran. Es más que probable que, tras la negativa, la escaramuza comenzase con un intento de derribo de puertas, incluso con fuego de antorchas y fogatas para quemar dicha puerta, de modo que un acto violento desemboca en caos y locura colectiva. Desde lo alto de las defensas alcoyanas, los hombres procuraron disolver a la muchedumbre y, cuenta la tradición, el párroco Mosén Ramón Torregrosa encabezó dicha defensa a falta de aquella ayuda esperada de la Corte (y del Señor de la Villa, el joven (29 años) Almirante Roger de Lauria).

El caos terminó de súbito. Con el olor a madera quemada y pequeños hilos humeantes todavía ascendiendo hacia las alturas, uno de los alcoyanos gritó que se había retirado el enemigo. En la otra orilla del río los soldados musulmanes lloraban por la herida mortal de su caudillo, producida desde la muralla. Al-Azraq en su agonía, seguramente rememoraba aquel primer éxito de su juventud, cuando en 1244 tomaba el Castillo de Biar, ahora imposible de emular. Los campesinos y artesanos veían también que con la muerte de su poderoso líder resultaba inútil cualquier pretensión de mejora. Se retiraron la mayor parte hacia sus zonas de origen por temor a las represalias


              Restos muralla medieval conservados-Alcoy

Otros, los más fieles seguidores del caudillo, se congregaron en las zonas montañosas en dirección Sur, lugar donde emboscaron a los caballeros cuando pretendían su acoso para dispersarlos. Aquel sería seguramente el último episodio bélico de la Reconquista en la Comarca, pues temiendo las represalias, el mismo temor que los empujó al ataque contra los caballeros, los llevó a diluirse entre la mayoría de musulmanes que todavía residía en el reino. Los más comprometidos escaparon hacia Granada con los rehenes cristianos capturados en esta campaña alcoyana.

 

Nace la Fiesta

La celebración de la victoria sucedió inmediatamente después de la retirada de los musulmanes: se abrieron las puertas, se limpió de despojos y artefactos el suelo que rodeaba la villa y repicaron las campanas. Mosén Torregrosa ofició una Misa Mayor y se conmemoró la victoria a San Jorge Mártir en la ahora desaparecida Parroquia de la Virgen de los Desamparados, en el mismo lugar donde se encuentra la actual. Mosén Torregrosa estableció también, en connivencia con las autoridades, que cada 23 de abril se conmemorara ese día de la victoria con actos religiosos y festivos, redactando una súplica para que la Iglesia y Autoridades autorizaran la construcción de una parroquia para el Santo. 


         Actual parroquia de San Jorge construida en 1913

El testimonio de varios defensores del castillo, asegurando ver a “un caballero ataviado a la romana montado sobre un caballo blanco y lanzando saetas”, daría pie a la tradición para unos y leyenda para otros del Sant Jordi “mata moros”, imagen que no pasaría a la iconografía alcoyana hasta 1812, pues resulta impensable que en una sociedad de mayoría musulmana, al menos hasta el año 1609, se exhibiese una imagen violenta y “vejatoria” contra ellos. Desde Valencia se autorizó la construcción del templo y de forma documental se sabe que en 1315 ya se oficiaba misa por un Mosén Torregrosa, quizás un sobrino o quizás el mismo, y la parroquia se terminara años antes de esa fecha. Se erigió en el mismo lugar donde los testimonios aseguraron ver al Santo Caballero, y allí está plantada la tercera versión, inaugurada en el año 1913 (la Wiki está equivocada en su datación, como algunas otras fuentes).

 


                         Interior Iglesia San Jorge-Alcoy

Siete siglos y medio conmemorando año tras año un hecho histórico, con sus continuas modificaciones, da para un libro y no para un post, así que voy a dividir en pequeños párrafos cada periodo de tiempo relevante de esta gran Fiesta, madre de los desfiles y del pasodoble valenciano, además de numerosos actos que luego han pasado al repertorio regional y nacional. Muchas veces me tildan de “alcoyanismo”, pero voy a aclarar que es más importante la difusión de un invento que el invento en si mismo, y no hace falta explicar nada más al respecto, eso si, respetando al máximo a todos esos ingeniosos artistas y músicos que crean, pues en ellos recae el mérito sin duda. 

Por hacer un inciso para la Música, la primera marcha mora, por ejemplo, un pasodoble explícito para la Entrada de Moros, lo creó Manuel Ferrando (en 1860), pero la tradición sitúa la primera marcha mora en 1878 y por un autor alcoyano, sencillamente porque el del Autor contestano no “transcendió” en la Fiesta alcoyana hasta que se incluyó en el repertorio años más tarde. 

El fenómeno del tema “Paquito el Chocolatero” es otro ejemplo claro de composición contestana. Vemos en la Wikipedia que son las Fiestas de Villena las que “popularizan” esta composición, la música más reproducida del mundo actualmente, por encima de autores anglosajones y latinos, según miramos los ingresos de la SRAE generados por Derechos de Autor (la última vez que lo miré llegaba a los 100 millones de euros desde 1970). 

Pero veo con sorpresa que esta popular composición se supone que es popular desde los años 80s (precisamente cuando se conoce en Villena), una composición creada en 1937 y popularizada en 1941 cuando se estrena en las Fiestas de Alcoy, dándose a conocer hasta en el NO-DO (por cierto, el primer reportaje se rodó en éstas y no otras fiestas españolas). En fin, también pasa por composición navarra (por los Sanfermines) y propiedad de ciudades francesas, pero el compositor fue Gustavo Pascual y la compuso a la guitarra en su Cocentaina natal, popularizándose en Alcoy, donde estudió el compositor, tres décadas antes de lo que se lee por ahí.


 Primeros años de celebraciones

Desde 1276  hasta principios del siglo XV las Fiestas de Moros y Cristianos constaban de actividades religiosas: misas, procesiones y comidas al aire libre para toda la Villa. Los cronistas de la época hablan de Alcoy como un pueblo que vivía por y para el Textil, y se sorprendían de que las mujeres hilaran en la calle, los hombres en los talleres (Los italianos ya los llamaban fábricas desde el XV, a pesar de lo que algunos historiadores mantienen de que el término nace en el XIX, pero se equivocan) y de que los ancianos y niños ayudaran también en las actividades febriles. Así que no resulta difícil adivinar cómo conmemoraban su día más festivo, sino en el gran descampado frente al Convento de San Agustín (siglo XIV), con torneos de justas a caballo o tiro con arco y ballestas y algún concierto de flautas (dulzainas y otros instrumentos árabes) y tambores, para amenizar las veladas. 

                      Agrupación Musical Nova de Alcoy

L
as continuas peticiones de reliquias del Santo al Papa, darían su fruto, aunque no se vieron satisfechas muchas de las peticiones, como fue la de su capa romana, que se encontraba en una iglesia de Roma. 

Otra cuestión curiosa es: ¿Había musulmanes celebrando la Fiesta? Es algo que los cronistas no nos han contado con claridad. Desde luego dudo que siguieran los rituales cristianos, pero no se dice nada de quiénes participaban en las justas, salvo caballeros famosos que invitaban para dichos concursos, y que solían llegar desde distintos lugares del Reino. Pero seguro que participaron en las comidas, en el juego de pilota valenciana y, seguro, en el famoso "Baile Valenciano" del que se habla sobre todo en los siglos XV y XVI en toda la Península, una sucesión de actividades (se puede decir "circenses"), de habilidad y portentosas, acompañadas por la música, danzas y correcalles (con fuegos de artificio y el jolgorio de "mascletaes"). Se sabe que en la Corte de Felipe II se demandaba para las grandes celebraciones los bailes valencianos precisamente de Alcoy, donde se podía ver las torres humanas más altas y numerosas. Hoy día sólo algunas localidades han recuperado la tradición, como AlgemesíLos "castellers" catalanes no son más que una conservación puntual de una pequeña parte de los bailes valencianos, y no del revés, tal y como ocurre en toda la cultura o casi toda la catalana, que es una continuación de la antigua valenciana, incluido el idioma.

 

      Muixeranga de Algemesí-antiguo "Baile Valenciano"

Siguiendo el ejercicio de retrotraernos a la época, debemos tener claro que las Fiestas no simbolizaban una humillación a la religión musulmana, eso fue una creación de los políticos a los que les interesaba crear conflicto, tal y como ocurre en la actualidad. La gran mayoría de musulmanes y cristianos sólo pretendía vivir en paz y obtener cierta seguridad de las Autoridades, y les daba igual qué bandera siguiesen. Tanto los musulmanes como los cristianos de la zona, veían las revueltas de Al-Azraq como una amenaza a sus formas de vida pacíficas, en definitiva lo vieron como a un político “interesado” y no a un representante de su religión, como lo miraban fanáticos que luego huyeron a Granada. Por eso encontramos musulmanes que simpatizaban y simpatizan con la figura de San Jorge y, sin duda, centenares de musulmanes lo vieron como un milagro en 1276. ¿Por qué no iban a celebrar muchos musulmanes la muerte del rebelde que pretendía ocupar y administrar sus terruños?

 


La aparición de las armas de fuego y la pólvora en la Fiesta se hace evidente en los relatos de viajeros franceses, italianos y alemanes que nos legan sus experiencias a partir de 1425. Desde 1390 los primitivos mosquetes, cañones y bombas se empiezan a fabricar en grandes cantidades para el ejército y, con la constitución de las milicias valencianas, los torneos y justas celebrados en Alcoy se convierten en exhibiciones de arcabucería. Es en esta época de principios del siglo XV cuando podemos hablar de una verdadera Fiesta de Moros y Cristianos, época en que se empieza a recrear (a tiros) anacrónicamente una batalla cuando no existía todavía ninguna arma de fuego individual y portable. Ha transcurrido más de siglo y medio desde la Batalla de Alcoy y la situación de los moriscos en el Reino es la de confinamiento en sus propias áreas o arrabales, manteniéndose definitivamente alejados de la política feudal y solamente amparados por la Corona. 

En el año 1447 la Villa se desvincula de su señor feudal y, a cambio de una elevada cantidad de oro, pasa a formar parte de las 34 villas reales del Reino. Entre otros privilegios, quedaba exenta de delimitar un barrio para los moriscos y si lo hubo alguna vez, se integró definitivamente como los demás barrios cristianos. Otra condición era la creación de la Milicia Alcoyana, cuya ordenación militar será la base de partida para los futuros desfiles y configuración de las filás. En los archivos municipales se encontró una lista de las armas de fuego empleadas para las Fiestas ya en 1452, sobrepasando la veintena, documento que prueba la participación y control efectuada ya en época medieval. Se solicitaron nuevas armas para el "alarde" (que terminó por llamarse Alardo), así que podemos calcular que, al menos, se celebraba ya desde hacía una década, aunque mi arcabuz tiene 60 años y se conserva como el primer día.                             (Clica para continuar)

Toni Ferrando










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