Historia de las Fiestas de Moros y Cristianos de Alcoy (Parte 2)
El elemento religioso siempre ha estado presente en la Fiesta de los Moros y Cristianos de Alcoy. El segundo elemento: la exhibición o Alardo, ocupaba la mayoría de las actividades populares y es la que más rápido evolucionaba. La Iglesia pronto renegó de dichas actividades, por eso, y desde un principio, convivían dos celebraciones paralelas, teniendo el Consejo Municipal (Consell) la obligación de controlar lo cívico. Durante el siglo XV arraigó la costumbre de “disfrazarse” de héroe, de Mosén Torregrosa, y liarse a tiro real de arcabuz, algo que ahora nos parece chocante.
Todavía quedaban retazos de la costumbre de disfrazarse de sacerdote a principios del siglo XX, con la última filá de Capellanes, de las numerosas que se formaron en casi cinco siglos. Las primeras “filás”, nombre que aparece a finales de dicho siglo XV, junto al nombre “comparsas”, algo posterior, la constituyen primero “cristianos católicos” y los “cristianos moros”, que recreaban en las exhibiciones a las huestes de Al-Azraq, todos disfrazados de clérigos y que poco a poco irían agrupándose, al principio con una simple numeración (Capellans 1, Capellans 2, etc) y con el tiempo por el tipo de tejido con que se confeccionaban los trajes festeros. La expulsión de los judíos y numerosos moriscos de Castilla en 1492, supondría un incremento de muchas familias musulmanas en los reinos aragoneses, sobre todo en el valenciano.En vista de que la “diversión” suponía un estruendoso tiroteo con fuego real, la mujer se centró en las actividades religiosas y domésticas (confección de trajes, preparación de comidas, etc). La milicia eran soldados profesionales y gran parte no eran nativos de la Villa, así que existen numerosos registros de tiros contra la propiedad, incluidos los sucesivos monumentos que se erigían en la Plaza de San Jorge, pero no se tiene constancia de heridas de gravedad ni muertes en toda la historia de la Fiesta. El protagonismo de los festeros venidos de otras partes de España es una constante y se puede asegurar que la evolución de la Fiesta no se entendería sin la aportación de grandes artistas y festeros foráneos, sobre todo andaluces. El siglo XVI está más documentado y se sabe que la figura del niño (rodella) encabezaba cada escuadra de tiradores, tocando su tabalet (pequeño tambor) y la dulzaina (chirimía, flauta valenciana). Algunas veces pasaban a ser dos jóvenes músicos a los que se pagaba con “bocadillos”. La música todavía no forma parte de la Trilogía, pero es un elemento presente desde que doblaron las campanas tras la batalla.
Rodella Salomón Sanjuán 1947-futuro Embajador Cristiano
En el año 1575 (3er Centenario que curiosamente se celebraba un año antes hasta que en 1876 se cayó en la cuenta) se registraron 700 arcabuces, aprovechando que la milicia adquirió modelos nuevos para la defensa de Villajoyosa de los últimos tiempos, incorporándose a la Fiesta junto a las ballestas y picas, que poco a poco menguarían en número hasta quedar en simples elementos decorativos. En ese siglo se iniciaría la actual procesión de “la Reliquia”, para trasladarla al Templo de la Parroquia de Santa María el día 23 de abril por la mañana, reliquia conseguida junto a otras por mediación del Vicario General del Obispado de Orihuela, Don Miguel Monllor. A finales de ese siglo también, Alcoy alcanzaría los 4.600 habitantes y se adaptó parte de su muralla para añadir un barrio nuevo (Ravalet Nou).
Los comienzos del siglo XVII estuvieron marcados por la Real Orden de expulsión de los moriscos del Reino de Valencia, lugar donde casi todos vivían como “cristianos nuevos”. Entre los más de 150.000 moriscos valencianos y otros tantos de otras regiones, se calcula que fueron unos 300.000 los que se trasladaron a las costas del Norte de África. El recelo de los cristianos contra ellos y los ataques continuados de musulmanes a nuestras costas, convencieron a Felipe III de que era la única solución. Alcoy, exenta de barrio morisco, apenas notó la falta, pero quedaron vacías más de 750 casas solamente de los tres pueblos cercanos: Cocentaina, Muro y Benilloba. 453 pueblos quedaron deshabitados. Si existía algún lazo “afectivo” con esta comunidad, a partir de esa fecha pasarían a un olvido completo, algo que se notó en las Fiestas, pues es en este siglo cuando aparecen los primeros “trajes moros” como los conocemos en la actualidad, curiosamente inspirados en Turquía (Filá Sultanes en 1697, por ejemplo, que derivó en la actual de Judíos), cuando siempre se tuvo “a mano” los diseños autóctonos. Más recientemente se ha buscado siempre un menor anacronismo.Capitán Filá Beduinos 1905
Los terremotos de 1620 destrozaron gran parte de la Villa, incluida la muralla medieval que se desplomó sobre los ríos. Este terremoto y otros sufridos en años anteriores y posteriores justifican la pérdida de Patrimonio Histórico valioso (y de vidas humanas, que es más lamentable). También es cierto que lo poco que quedaba ha sido derruido sin contemplaciones en estas últimas décadas, quedando sólo algunos edificios antiguos. No queda ningún “rascacielos medieval” en pie. A pesar de muchos episodios lamentables, la Fiesta siempre se ha celebrado, pues la premisa ha sido siempre “contentar” a los santos para que nos protejan.
Día de los Músicos con el Himno de Fiestas
De estos tres fantásticos días (o más), que siempre protagonizaban alardes y ritos religiosos, se va configurando un tercer elemento: la confección de trajes cada vez más sofisticados y diferenciados entre los bandos moros y cristianos. Los cristianos todavía eligen la vestimenta del héroe. De hecho, hasta finales del siglo XX, un familiar directo de Ramón Torregrosa ha desfilado en las procesiones y Entradas desde el primer día 23 de abril de 1276, ataviado con el traje de capellán y acompañado por una burrita. En 1994 falleció sin descendencia el último miembro de la estirpe y la Asociació de Sant Jordi decidió que una persona cercana al alférez cristiano desempeñara tan entrañable cargo. En este siglo XVII cada acto festero se hace acompañar por la música, tanto los religiosos como los cívicos, contratando músicos cada vez más profesionales, numerosos y de pueblos más alejados. También en este siglo vemos cargos festeros reconocibles y que han durado hasta la actualidad, como de Capitán y el Alférez, y actos como la Embajada, que se describen perfectamente en las distintas crónicas de la época.
Durante el siglo XVIII se configura al fin la Trilogía festera pues, sin pretenderlo, la prohibición de disparar armas de fuego en las poblaciones (corroborada en 1771), despertaría la imaginación de los festeros, cambiando el sonido y el olor de la pólvora por música y baile. Dicha prohibición se estableció por distintos monarcas a lo largo de los siglos.Si el siglo XVIII tuvo momentos socio-políticos convulsos y episodios bélicos, el siguiente fue todavía peor, pero en lo que respecta a la Fiesta, la riqueza se incrementaría en todos los aspectos. Se puede decir que es en dicho siglo cuando se establece definitivamente una Trilogía dedicada a la Entrada, San Jorge y Alardo, salvo excepciones contadas, tres días de Moros y Cristianos. En 1810 el festero Miguel Gironés encargó esculpir una imagen de un San Jorge luchando contra sarracenos, una idea que demostraba “el olvido” al que hacía referencia en el post anterior tras la expulsión de dos siglos atrás.
Sant Jordi de bronce 1912
Ana Gisbert- Alférez Filá Marrakesh
También en el siglo XIX la fiesta se institucionalizó, dejando de ser un acto religioso concreto y programado y/o una manifestación festiva más o menos espontánea y popular, sin estar sujeta a demasiadas obligaciones, salvo las justas y "tradicionales". La Asociación de San Jorge se encargaría en la segunda mitad de este siglo a “ordenar” todo lo relacionado con las actividades y no permitir manifestaciones espontáneas de personas no vinculadas a dicha Asociación. Es decir, dejaba de ser una fiesta popular para convertirse en un “club” hermético y controlado, para que nos entendamos.
Con un magnífico edificio de Ayuntamiento en su actual emplazamiento, estrenado también en esta centuria, se amplió el recorrido, desfilando entonces por delante del mismo, tal y como demuestran las primeras fotografías que nos han legado fotógrafos de la época. En el VI Centenario discurriría hasta el Ensanche por la calle San Lorenzo, pero no sería hasta casi un siglo después, desde 1960 que su recorrido se estableció como en la actualidad. Los pasodobles y marchas militares de finales del siglo XVII y todo el XVIII se fueron modificando y adaptando a la Fiesta hasta que surgieron los grandes compositores del XIX, que ya crearon música explícita festera, de ritmos que se diferenciaran ya a mediados de éste, como he comentado anteriormente. El pasodoble valenciano tiene con Las Fallas (y Fogueres) y las Fiestas de Moros y Cristianos, un rico repertorio que la ha convertido en la región con más bandas de música del mundo, con más de 2000 oficiales registradas en toda la Comunidad Valenciana.
L´entrá dels moros (La entrada de los moros), revolucionó la música festera en 1914. Compuesta por Camilo Pérez Monllor, "acertó" definitivamente con el ritmo, melodía y compás para el desfile de los moros, y ya después se compusieron todas a su imagen.
Video L´Entrá dels Moros por Banda Primitiva-Apolo de Alcoy (Clica)
Para terminar, la primera filá que utilizó música contratada para su desfile en la Entrada, fue La Llana desde el año 1817, la antigua Banda de Milicianos que posteriormente se llamaría “La Primitiva” de Alcoy, que ya ha superado ampliamente el siglo de existencia. A la gran cantidad de compositores alcoyanos y del Comtat del siglo XIX, debemos sumar una no menos prolífica en la centuria siguiente, sumadas otras localidades (destacando Ontinyent), época en que se dan los últimos toques para que se establezca el mismo número de filás moras que cristianas (siempre hubo mayoría cristiana), en un orden estricto por antigüedad. También en este siglo pasado se habilita una de las casonas más antiguas de la Ciudad (siglo XVI), para convertirse en el Museo de la Fiesta, Casal de Sant Jordi, un lugar que nadie debe perderse si quiere conocer los detalles de esta Fiesta tan espectacular como antigua.
La Fiesta Alcoyana repercutió y repercute en la cultura española desde hace siglos. No resulta para nada pretencioso proponer que el famoso Baile Valenciano, de origen medieval, se integró en esta localidad para enriquecer los Moros y Cristianos, y que se integraron también músicas y nuevos modelos de otras localidades que lo celebraban "a la alcoyana" con el paso de las décadas, como consta en los Archivos Municipales Alicantinos, en un rollo datado en 1580 y que la Historia de Alicante de Alberola nos recuerda. Riqueza visual con trajes de seda de todos los colores y bordados de oro y plata. Riqueza sonora, con la pólvora como principal protagonista desde el siglo XV al menos. Gastronomía, con una historia de más de un siglo de tapas y bebidas vinculadas a la Fiesta. Más de dos siglos de Cartelería y todas las artes (pintura, escultura, danza, escena, etc) dedicadas en ciertos momentos, íntegramente, con la Música como elemento fundamental, con más de 3000 piezas compuestas para la Fiesta, en forma de himnos, pasodobles y marchas moras únicas. Ya en tiempos más recientes, hasta el Deporte se ha vinculado, con la celebración de eventos deportivos de todas las disciplinas en todas las localidades donde se celebra esta magnífica Fiesta de Moros y Cristianos.
Quizás no merezca el título de Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO, aunque muchos monumentos y eventos en el mundo que lo ostenta tengan también manchadas las manos de sangre, como muchos castillos y fortalezas, como la Muralla China, y decenas de cultos inmateriales que blanden espadas y cuchillos. Pero así es la Política y la hipocresía humana, esa que predica y luego no sigue con el ejemplo. Díganme algún Patrimonio de la Humanidad con más riqueza material e inmaterial que este alcoyano.
Video Promocional de la Asociación de San Jorge 2015 (Clica)
Delfina Alemany Durá (foto de 1976) amenizó la Entrada de Alcoy con la venta de refrescos y confeti desde 1940 hasta su fallecimiento en 2001. Su ocurrencia por "reciclar" los desechos de la industria papelera, daría pie al particular "confeti alcoyano" que ella misma comercializó embolsando los papelillos de colores de las perforaciones de las páginas para los blocs de anillas, en una época cuando no existía el reciclaje.











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