La Luz Andalusí Que Transformó Europa-Ingeniería Y Medicina

Al-Ándalus (que también se llamaba a si misma "Spania", pero lo politizamos todo) fue una cultura crucial para el desarrollo de Europa y le debemos a ésta el único haz de luz de toda la Edad Media, sobre todo durante sus tres primeros siglos de existencia (VIII-IX-X). Mientras la Cristiandad se sumía en el dolor de las guerras y el oscurantismo, motivados por la certidumbre de la llegada del Fin del Mundo, cuya fecha límite se calculó para el año 1000, en la Península Ibérica la cultura en general se sofisticó y alcanzó unos niveles que superaron incluso a los de Oriente, en un proceso relativamente rápido, primero por “acumulación de información”, captando toda la sabiduría de las escuelas orientales más importantes (de Constantinopla los cristianos, Damasco y Bagdad los musulmanes y judíos principalmente), para crear al mismo tiempo una cultura propia (protagonizando profundas revisiones de las tres religiones) y convertirse en la más avanzada del mundo. Hecho que se ha querido ocultar por los "vencedores" a sus descendientes desde incluso antes de la expulsión de los moriscos de 1609.


                                   Estatua dedicada a Ibn Firnás

Durante muchos siglos se ha confundido a los sabios andalusíes con autores del Norte de África y Oriente Medio de la cultura en lengua árabe, y eso se debe al intento de los cristianos por borrar todo rastro de dicha cultura de la Península Ibérica. Pero la “luz andalusí” fue tan potente que ha quedado mucho rastro, en forma de construcciones y restos arqueológicos, y por el Mediterráneo en forma de manuscritos de todo tipo que nos cuentan, de primera mano o por historiadores, gran parte del legado inmenso, tras ocho siglos de permanencia. 

Los andalusíes fundaron ciudades y emigraron por todo el Mediterráneo, y sus gentes conservaron y transmitieron su cultura, confundiéndose al poco con una más global que los occidentales no diferenciamos, hasta que investigadores e historiadores en general se han tomado la molestia de mostrarnos con todo detalle las diferencias en tiempo y espacio de cada característica diferenciadora entre ellas.


                                   
Desde siempre ha habido investigadores que lograron traducir textos o encontrar objetos significativos de esta cultura. Seguían su rastro y nos contaban sus conclusiones, pero nunca dieron, por separado, una impresión de grandeza. A partir de la década de 1980s, numerosos eruditos y traductores españoles viajaron hacia Oriente Medio, sobre todo a las bibliotecas históricas de Damasco, Bagdad, Estambul, Jerusalén y otras ciudades de ilustre pasado, pero las guerras que se han sucedido desde 1990 cortaron el inmenso trabajo de traducción que se estaba realizando. Fue por esas fechas, por ejemplo, cuando se descubrió y confirmó que el sabio Abu al-Qāsim Abbās ibn Firnās, nació en Ronda por el año 810 y, aunque se le venera en Irak y otras localizaciones de Oriente Medio, Túnez y Egipto, desarrolló toda su vida filosófica y científica en Al-Ándalus, falleciendo en Córdoba en el 887. La aparición de textos que corroboraban esta información confirmaron por fin la tesis de que nuestro Armen Firman y el ibn Firnās irakí eran la misma persona (aunque nunca se negó, bien es cierto).

Era tal el nivel de sofisticación cultural de Al-Ándalus, que se puede comparar el grado de alfabetización de la población con la España de principios del siglo XX. Se han encontrado miles de manuscritos de gente corriente, así como artesanos, comerciantes y funcionarios, cuando dominaban como mínimo el árabe escrito, aunque las grandes minorías religiosas y lingüísticas conservaron e incluso sofisticaron también sus lenguas propias, los judíos el hebreo y los cristianos el latín y el romance, aunque este último no se escribió de forma habitual hasta mediados del siglo XIII al menos, porque siempre se dio al latín la prioridad, en un bilingüismo que fue perdiendo la gente corriente, olvidando el latín clásico (que pasó a ser dominado solo por el clero para la liturgia), para sustituirlo por el árabe. De manera que comerciantes, artesanos, gente letrada y que convivía en comunidades, era bilingüe dominadora del árabe y el romance (euskera en las zonas vasconas).


                      Lugar que se ocupaba en la sociedad andalusí

Cada mezquita poseía su almadraba (escuela), donde aprender a leer y escribir. Esto explica la gran profusión de poetas y narrativos que surgieron, sobre todo, a partir del siglo IX. La aparición de un nuevo soporte, mucho más fácil y barato de producir, como fue el papel de Xátiva, redobló esta “moda”, haciendo necesaria la construcción de escuelas superiores y escuelas para traductores, como ocurrió en Toledo. Podemos comparar el boom del papel como ocurre en el presente con el teléfono móvil, una moda positiva en el aspecto de transmisión cultural de masas, pero también más difícil de “controlar”, pues entonces la información ya no era dominio exclusivo de las élites. Podemos relacionar perfectamente la desintegración del Imperio Omeya en Taifas, con la cada vez más difícil dominación del califa con unos súbditos más ilustrados, capaces de elegir la postura política que más les interesaba. Esta experiencia “negativa” para las clases dirigentes “enseñó” a los políticos y religiosos cristianos la poca conveniencia de un pueblo “ilustrado”, así que hicieron todo lo posible (con ayuda de la Iglesia) por mantenerlos analfabetos y dedicados exclusivamente a sus quehaceres, en más de un 90 %, dedicados a cultivar la tierra y pescar.

Resulta llamativo cómo adaptan las estrategias los políticos a sus tiempos. Si hace mil años el arma fue obstaculizar a la gente corriente el mecanismo para el conocimiento, el acceso a la información, para que prevaleciesen sus puntos de vista, hoy en día resulta exactamente lo mismo, pues si antes vetaron el acceso al conocimiento, hoy intensifican dicha información hasta saturar y tergiversarla, por cantidad, tratando y manipulando a una masa "ignorante" del mismo modo. Porque como aficionado a la Historia, os puedo asegurar que las clases dirigentes y políticos les importaba y les importa nada más que enfrentar a la sociedad consigo misma: enfrentar a cristianos con musulmanes, enfrentar a ricos y pobres, crear problemas para conseguir ellos destacar y procurarse fama y riqueza. Siempre ha sido así y siempre lo será, hasta que prescindamos por fin de esa clase de oficio, los verdaderos culpables de las guerras y las miserias: los políticos charlatanes.


                            Estilo Mudéjar, único en el mundo

La aparición de un sabio como Armen Firman a mediados del siglo IX nos da a entender que Al-Ándalus ya configuraba su propia personalidad intelectual, como colectivo y como individuos en dicho siglo. Será a partir de dicha fecha cuando comienzan a aparecer talentos en todas las ramas del saber y, al menos, una docena de ellos, protagonizarán un desarrollo capital que influirá de forma determinante en la Península Ibérica y luego hacia Europa, sin olvidar que enriquecerá y modernizará también la cultura de origen, esto es hacia el Norte de África y Oriente Medio. Empezaré por este gran sabio Armen Firman, un maestro por el que surgieron otros talentos y que pone nombre a un cráter en la Luna.

Abu l-Qāsim Abbās ibn Firnās cultivó la Filosofía. Se considera un proto-humanista y destacó como gran físico, químico, ingeniero y precursor de la aviación, siendo el primer ser humano que voló en un aparato más pesado que el aire, manteniéndose suspendido durante 10 segundos en un artilugio inventado por él mismo y superados los 60 años de edad. No volvió a intentarlo, que se sepa, pero dejó constancia de sus errores técnicos, pues olvidó construirse una cola para resistir mejor al aire y maniobrar para el aterrizaje. Unos años antes de esta proeza, se lanzó desde la torre de Córdoba sosteniendo una gran lona que ralentizase la caída, inventando el primer paracaídas de la Historia.


 
Como ingeniero quiso aplicar sus conocimientos construyendo numerosos aparatos y desarrolló valiosos métodos científicos. A él le debemos un reloj de agua o clepsidra (Al Maqata) que revolucionaría las técnicas hidráulicas de su tiempo, mejorando las norias y otros sistemas de extracción y distribución del agua. Junto a la Al Maqata, construyó los primeros autómatas para deleite de la corte califal. Inventó el tallado sobre el cristal de roca cuando solamente era conocido por los egipcios en secreto. Así que se pudo fabricar vidrio por primera vez en Europa. Como gran astrónomo, construyó una esfera armilar y un planetario usando por primera vez en Europa las tablas de Sinhind, originarias de la India. Pero también fue gran esotérico, pues sus aptitudes como astrólogo y poeta le sirvieron para entrar en la corte del Califa, tanto de Adderramán II como luego de Mohamed I.

Pero su contribución a la Ciencia y al Arte fue inmensa. Como músico también destacó por la mejora de los instrumentos e ideó un método para escribir y recitar las canciones, entonces casi recitaciones monótonas y rezos, para darles más melodía. Su larga y productiva vida de 77 años, dejó un legado importante y unos discípulos que destacarían a su vez como grandes en sus áreas, provocando una época de esplendor de las artes y de las ciencias similar al ocurrido en la cristiandad quinientos años después, precisamente, tras el estudio y mejora de las traducciones de estos sabios andalusíes, que mantuvieron los tratados científicos más importantes, el legado greco-romano de Aristóteles, Pitágoras y cía.


                                      Gran noria y molino cordobés

Aquellos primitivos sistemas de autómatas diseñados por Armen Firman en sus clepsidras, llegarán a su máxima expresión con otro sabio, casi un siglo y medio después. Se llamaba Ibn Jalaf al-Muradí, que diseñó un prototipo de bicicleta, una escafandra y máquinas variadas para la guerra. Se ha podido recuperar su “Libro de los Secretos”, fechado en el año 1000, un compendio de sabiduría e inventos de varios autores y sobre él mismo, que nos muestra claramente lo avanzado tecnológicamente y, en general, la cultura andalusí, con respecto a los demás países de su entorno. Los avances andalusíes se aplicaron en pleno siglo XV como “innovaciones tecnológicas”, por ejemplo en la Navegación, propiciando el Descubrimiento de América, más de cinco siglos después de la edición de los tratados en árabe.


                                  Bicicleta de al-Muradí año 1000

                                                        al-Muradí

La Medicina andalusí recopilaba todo el saber de Oriente. Se conocía el remedio específico para cada dolencia y enfermedad. Dominaban la farmacopea, eran capaces de las intervenciones quirúrgicas más avanzadas y cómo curar huesos rotos. Insólitamente, muchas de las técnicas y herramientas usadas hace más de mil años por estos doctores, se siguen usando en la actualidad, así como el protocolo sanitario y el modelo hospitalario. Eran capaces de practicar empastes dentales con la misma consistencia que en la actualidad y los andalusíes mejoraron y ampliaron el conocimiento científico vinculado a la Medicina y la Salud.

La lista de grandes médicos andalusíes es muy vasta. A todo el saber científico que se traía desde Oriente Medio, se sumó a mediados del siglo X los conocimientos de Avicena, el padre de la medicina moderna. Numerosos estudiantes andalusíes se formaron en Bagdad y regresaban para aumentar sus conocimientos y desarrollar sus propias técnicas.


                                          Farmacia andalusí

Abulcasis (Abū ’l Qāsim Khalaf ibnAbbās al-Zahrāwī), nacido en Medina Azahara en 936 y fallecido en Córdoba sobre el 1013, está considerado el padre de la Cirugía Moderna. De los conocimientos adquiridos en Bagdad, contemporáneo de Avicena, diseñó las herramientas quirúrgicas y las técnicas operatorias que han llegado a nuestros días casi sin alteración. Está considerado el mejor cirujano de la Edad Media, así que no es de extrañar que todos los grandes nobles y monarcas de Europa hiciesen cola para tratarse en la corte cordobesa.


                                                    Abulcasis

Entre otras cosas, Abulcasis inventó el fórceps, así como la sutura interna degradable (catgut). Identificó por primera vez la hemofilia como una enfermedad hereditaria. Desarrolló tratamientos para las cataratas, así como el diseño de instrumentos quirúrgicos para su cirugía. La mayoría de aparatos y herramientas siguen en vigor hoy en día con leves modificaciones. Legó el al-Tasrif, una enciclopedia médica de treinta volúmenes, cuyo capítulo de Cirugía se tradujo al latín para ser el libro referencia de la medicina europea por más de cinco siglos. 

El médico especialista ocular Al-Gafequi, nacido en Belalcázar y fallecido en Córdoba en 1165, recogió el testigo de ese gran maestro para convertirse en el mejor cirujano ocular de su tiempo. Fue uno de los primeros en extraer una catarata con éxito y su testimonio se guarda en un manuscrito original guardado en El Escorial.


                                                  al-Gafequi

Otro científico vinculado a la Medicina pero en el apartado de la farmacopea sería Ibn Yulyul (Suleimân ibn Hasan ibn Yulyul Abû Dâwûd), nacido en Córdoba (943-982), realizó un inmenso trabajo de recopilación del tratado de Discórides sumando las sustancias y tratamientos descubiertos en la misma Al Ándalus. También realizó extensas biografías de los sabios de la Antigüedad y, entre sus consejos médicos, rechazaba a los profesionales que todavía usaban las sangrías como tratamiento para algunas dolencias

Otro destacado en este campo fue Ibn al-Baitar (Ḍiyāʾ Al-Dīn Abū Muḥammad ʿAbdllāh Ibn Aḥmad al-Mālaqī), nacido en Benalmádena (Málaga) en 1197, falleció en Damasco en 1248. En su obra principal, describe más de 1400 plantas con su uso terapéutico y fue la más usada y traducida de la Edad Media. De hecho, su nombre “al-baitar” da nombre a la profesión de botánico en árabe.


                                                    

Sería en ese siglo, el XII, cuando los médicos andalusíes ya eran respetados en todo el mundo conocido, por cantidad y calidad. Aparecen médicos de la talla de Avenzoar (1070-1161), pionero en la experimentación sobre animales antes de con humanos, Abubacer (1105-1185), el famoso Averroês (1126-1198) y Ibn Baijah (¿-1138), que trató por primera vez enfermedades con música. 

De la siguiente centuria podemos destacar a Ibn Nafis (1213-1288), que fue el primero en describir la circulación sanguínea. Si os habéis fijado, todos ellos tuvieron una vida de lo más longeva, a pesar de tener contacto con enfermedades contagiosas y letales la mayoría, una señal de que sus conocimientos estaban muy avanzados a su época y que, en ese aspecto, el resto de Europa no alcanzaría ese nivel hasta el siglo XVII al menos.

Toni Ferrando





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