Los Españoles Nunca Gobernaron España

La sorprendente Historia de la política de poder en España, bien analizada, nos muestra una verdad enigmática: nunca los españoles gobernaron oficialmente España, salvo contadas y cuestionables excepciones. Repasemos los siglos de manera rápida para comprobarlo.


                                 La Iberia Prerrománica

La primera enigmática cuestión proviene de la propia comunicación entre los españoles. Si nunca ha gobernado un nativo en los últimos 3000 años de Historia de la Península Ibérica, ¿A qué se deben las lenguas actuales, si ninguna de ellas tampoco tiene origen extranjero, y son una mezcla entre una lengua nativa más un léxico asimilado con los siglos de culturización?

Época                         Cultura asimilada

Siglos IX al VI a. de C.    Fenicios                  extranjeros

Primeras adaptaciones de las lenguas ibéricas al alfabeto fenicio y constancia de un gran comercio en todas direcciones.

Siglos VIII al III a. de C.     Griegos           extranjeros

Tanto fenicios como griegos se asentaron en las costas españolas pues no constan construcciones en el interior, pero sí numerosos vestigios en forma de objetos y estilos claramente copiados de estas culturas.

Siglos VI al III a. de C. Cartagineses extranjeros (antiguos fenicios desplazados) 

Hasta la llegada de los romanos y los primeros censos de población, que fueron algo “fiables”, a partir del V, se estima una población de entre 2,5 y 3 millones de habitantes en la Península Ibérica hasta el siglo II a. de C.

Siglos II a. de C. al V         Roma                extranjeros

En épocas de Pax Romana, se pudo superar los 4 millones de habitantes en la Península Ibérica.

Siglos VI y VII Bizantinos (Sureste de la Península) extranjeros

Desde 409 a 743 Oleadas de tribus germánicas extranjeros

Por distintos motivos se experimentó una bajada poblacional por debajo de los 3,5 millones de habitantes hasta recuperar aumentos demográficos desde el siglo IX.

Siglo VIII al XIII Islam extranjeros (desde XIII cristianos excepto Granada)

Desde el siglo IX se superaron ampliamente los 4 millones de habitantes, con algunos historiadores acercándose a los 7 millones hasta siglo XI. Podemos considerar el Norte de la España Musulmana, que fueron cristianos por largos siglos, como territorios gobernados por españoles nativos (aunque no siempre fue así en origen, por ejemplo los condados catalanes fueron gobernaciones de señores francos y familias francesas, al igual que navarros y otros territorios gobernados por familias extranjeras), pero los reinos incipientes, así como los condados combatieron entre ellos desde sus inicios como territorios independientes. Los académicos ignoran u ocultan deliberadamente que muchas fundaciones fueron absorbidas por otros “hermanos de religión”, para justificar la palabra “reconquista”, denominación que nunca he apreciado como acertada más que como término propagandístico de la época. Para que encajase correctamente el término, los cristianos debieron de mantenerse unidos para combatir contra el Islam, pero eso no ocurrió más que en alianzas esporádicas, como en la batalla de Las Navas de Tolosa, declarada “Cruzada” por el Papa, interviniendo extranjeros, como caballeros ingleses y francos, además de las tropas de la Península.

Siglo VIII hasta 1492 fecha de la conquista de la Granada musulmana extranjeros

Entre los siglos XIV y XV se pudo alcanzar los 7 millones de habitantes y más de 1 millón en Portugal, a pesar de las epidemias de peste y otras catástrofes sufridas.


1492 Conquista de Canarias (destrucción cultura nativa)

Siglo XVI Sometimiento castellano de Navarra y Vascongadas, ocupada con anterioridad (castellanización de ambos territorios que pasan a ser bilingües con el euskera, desapareciendo el romance anterior, al igual que ocurre con Aragón, cuyo idioma original pasa a ser residual hasta la actualidad).


                         Navarra pasa a ser Castellana en 1512

Desde el siglo XVI se castellanizan también zonas con larga tradición cultural, como León, Asturias, además de otras lenguas antiguas cántabras. Si hubo bilingüismo en el Centro y Sur de la Península, el castellano sustituyó ambas lenguas románica y árabe por completo. Uno de los motivos más lógicos sería por la repoblación de amplios territorios (despoblados por abandono de los musulmanes) para convertirse en señoríos castellanos y, desde el Edicto de los Reyes Católicos, por obligatoriedad de redactar en castellano todo documento mercantil e institucional en España.

En la última década del siglo XVI, Castilla tenía 6.6 millones de habitantes. Aragón 1,1 millones. Navarra y Vascongadas 0.5 millones. La Gran Peste Atlántica de finales de siglo y la Expulsión de los Moriscos (más de 350.000, 1/3 de la población del Reino de Valencia), frenó la demografía desde el 1610, descendiendo en casi 1 millón entre muertos y exiliados.

Con la llegada al trono del Emperador Carlos terminaría el corto periodo de gobernación por familias nativas españolas.

La más terrible injerencia extranjera se sufrió, sin embargo, tres siglos después con la invasión de las tropas napoleónicas a principios del XIX (Guerra de Independencia 1808-1814), cuando contaba España con algo menos de 11 millones de habitantes. Se “colocó” un jefe del estado francés títere, hermano de Napoleón, instaurándose una aparente política constitucional. Todo terminó en un desastre para España continuado de guerras, en un siglo catastrófico a lo largo y ancho del planeta y con un balance de más de 2 millones de muertos en la Península y una suma similar en los territorios sublevados en América, África y Asia. Solamente desembarazarse de Napoleón costó más de 1,1 millones de muertos españoles y más de 350.000 soldados franceses en suelo español.


Comprobamos en estos casi 3000 años de Historia resumidos, que la totalidad de influencias culturales y dominaciones políticas de los territorios en la Península Ibérica fueron extranjeras, salvo periodos concretos de la mal llamada Reconquista y las conquistas de la ya considerada Corona Española, una vez unificada territorialmente. Pero resulta que no hablamos fenicio, griego, latín, germánico ni árabe. Ni siquiera una sola lengua romance. ¿Cómo es posible, a diferencia de como ocurrió en el resto del planeta, que se hablen idiomas distintos a las culturas asimiladas? ¿Por qué los filólogos y lingüistas marean la perdiz en un tema que el sentido común resuelve y no sus teorías siempre “poco creíbles”? ¿Por qué siguen intentando justificar el dominio político paralelamente al cultural si nunca ocurrió hasta tiempos recientes con el castellano?


                       Visión de España por Joaquín Sorolla

Para resolver el dilema, simplemente debemos aplicar el presente para descubrir el pasado y no del revés, como sería lógico, pues no tienen sentido las teorías de “dialectos y subdialectos” derivados de otras lenguas que incluso son contemporáneas en el tiempo, teorías que se tienen como ciertas por los académicos y que no tienen ningún fundamento, ni fonético ni semántico. Los académicos siempre olvidan o apartan lo obvio, y es que los residentes de la Península hemos hablado una lengua, y que ésta se ha influenciado por distintas corrientes culturales sucesivamente al pasar de los siglos, pero nunca se sustituyeron por la extranjera, sino que han circulado en paralelo (bilingüismo). Las excepciones nos muestran el dinamismo de los idiomas y no contradicen lo expuesto. Sobre todo a partir del siglo XV se fueron “distanciando” las lenguas europeas fonéticamente entre sí, muy similares desde tiempos de la Romanización. Pero se distanciaron precisamente porque recuperaron sus acentos ancestrales, se “liberaron” de la oficialidad del latín. Los mismos romanos nos cuentan del bilingüismo en la Península Ibérica durante toda la ocupación romana. Con el árabe ocurrió lo mismo.


                         Página de la Biblia Valenciana de 1477

Para los académicos, el periodo prerrománico no cuenta como reinos de España (o Hispania), a pesar de que príncipes cartagineses se casaran con princesas íberas y celtíberas, según nos contaron los historiadores romanos. Para los académicos, el Reino de Valencia, por ejemplo, no surge hasta el siglo XIII, así como su identidad como pueblo hasta el siglo siguiente. De modo que suplen su ignorancia de aquellos tiempos negando una cultura anterior al Islam y a Roma. Es por eso que necesitan “clasificar” lo inclasificable, pues las diferencias políticas entre los territorios de ahora no coinciden con los de antaño. Se hace importante conocer nuestras lenguas y los acentos, y para ello es imprescindible conocer nuestras raíces prerrománicas. De otra forma, todo son especulaciones.

                           Escritura íbera Plomos de Alcoy

A partir de la dominación
romana, resulta que nunca más se verá un gobierno autóctono (salvo los comentados esporádicos durante la sangrienta Reconquista) hasta el siglo XIX, pues los reyes de la Casa de Habsburgo fueron extranjeros (1516-1700) y los borbones también (1714 hasta la actualidad)

Salvo el lapsus corto de la primera constitución de 1812, de los últimos 3000 años, dado que no cuentan los “señores” tartésicos, íberos ni sus contemporáneos (tampoco se sabe con certeza si éstos fueron nativos), solamente gobernaron españoles en España algunos “validos” de la Corona, dictadores militares puntuales de turno, y durante las cortas I y II repúblicas, precisamente cortas porque los españoles no estamos “diseñados” para gobernar ni ser gobernados con Libertad. De los 3000 años, apenas dos siglos y medio suman los gobiernos nativos, y distanciados en el tiempo. Nuestra forma de ser es el enfrentamiento continuado y la crítica más radicalizada y surrealista, con los mismos insultos dedicados por igual a ambas partes. Paradójicamente, somos capaces de gobernar a otros pueblos mejor que a nosotros mismos (definición histórica de ser un “gallego” o un “quijote”). Nunca antes tuvimos un periodo de autogobierno que durase más de 50 años y, aunque parece que esto va a reventar, estamos consiguiendo no matarnos los unos a los otros, hasta el momento.

Visto todo esto, ¿Cómo resistieron idiomas cooficiales como el gallego, vasco, catalán, valenciano y lenguas baleares, cuando las demás han desaparecido en favor del castellano? ¿No es el ejemplo claro de la personalidad que predomina sobre las principales culturas ibéricas ancestrales? En fin, ni siquiera con las herramientas adecuadas para aplicarlas en pro de la paz y la prosperidad, somos capaces de gobernarnos con un mínimo de sentido común. Desde hace más de un siglo y medio dos ciudades marcan la pauta del poder político y cultural en España. Madrid y Barcelona se fueron enriqueciendo a costa del resto de España, adquiriendo privilegios, y allí encontraremos las políticas de poder que nos rigen, y en ambas encontraremos la corrupción. ¿Será que necesitamos ser gobernados por extranjeros? Todo pasa por el respeto y la Consulta. Ni siquiera en los tiempos que llamamos "democráticos" del último medio siglo se ha consultado al pueblo sobre ninguna medida importante que afecte al Pueblo, modus operandi de los gobiernos extranjeros de siempre. De modo que seguimos como siempre: privilegios para unos y pan y trabajo para el resto.

Toni Ferrando




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