El Autogiro de Juan de la Cierva

Un 9 de Enero de 1923 un aparato futurista inventado por el español Juan de la Cierva, llamado Autogiro, se propulsó en el aire para saltar 183 metros de distancia. Ocurrió en el Aeródromo de Getafe, pilotando el teniente Alejandro Gómez Spencer. El ingenio conservaba alas de avión, pero pretendía aprovechar cuatro alas rotatorias (hélice) que giraban encima del armazón para un despegue vertical y un aterrizaje más seguro. El ensayo se consideró todo un éxito. Había nacido un nuevo estilo de volar.

Video - Autogiro Made in Spain (Clica)

El proyecto “Autogiro” lo desarrolló el ingeniero Juan de la Cierva desde finales del año 1916, diseñando hasta 5 modelos que llamó “C” hasta considerarse “proyecto viable”, siendo el C-5 del año 1923 el que propició el interés de la industria aeronáutica para un nuevo estilo de aparatos para volar. Hay que recordar que hacía poco más de una década que los hermanos Wright volaban en un aparato más pesado que el aire por primera vez, de modo que hay que considerar a La Cierva como un pionero de la aviación mundial. El autogiro es un híbrido entre avioneta y helicóptero.

                                                                         Wright



                                                 De la Cierva

El argentino Raúl Patera de Pescara, que trabajó en paralelo sobre aparatos con despegue vertical, sería el constructor del primer helicóptero propiamente dicho, realizando en 1924 un “salto” de 736 metros a 1,80 metros de altitud. Pero no sería hasta la llegada del ingeniero Igor Sikorsky, cuando empezó a fabricarse el helicóptero totalmente controlable y en cadena desde el año 1942.


                                          Helicóptero S4 de 1931

El diseño más evolucionado y exitoso de La Cierva para un autogiro sería el modelo C-30, que se fabricó en diversos países y se construyeron un total de 143 aparatos desde su primer vuelo en 1933. El C-30A estaba propulsado por un motor Armstrong Siddeley Genet Major de 140 hp, su peso era de 861 kg, alcanzaba una velocidad máxima de 161 km/h, una autonomía de 402 km (250 millas) y un techo de 2.440 m (8000 pies). Poco antes del fallecimiento de Juan de la Cierva, en Junio de 1936, éste pilotó un C-30 con un pasajero de excepción, el rey Alfonso XIII, por los cielos de Gran Bretaña, pues ya se consideraba un aparato “fiable 100%”. Se fabricaron en Alemania, Gran Bretaña y Francia, llegando a participar en misiones de apoyo durante la II Guerra Mundial. España adquirió dos aparatos C-30 en 1934 de los primeros fabricados en Avro.


                                                      Autogiro C-30

Juan de la Cierva nació en Murcia, en Septiembre de 1895. Su padre fue el abogado y político Juan de la Cierva y Peñafiel, que fue Alcalde de Murcia y Ministro con distintas carteras en época “revoltosa” de Alfonso XIII (no fue casual el encuentro con Juan en el aeródromo londinense en 1936), y su madre María Codorniú, que fue nieta del ingeniero y ecologista Ricardo Codorniú. Tanto padre como el hijo dedicaron tiempo a la Política, aunque Juan de La Cierva estaba más interesado en la Aeronáutica, por eso siguió la carrera de Ingeniería, destacándose en la aplicación de las nuevas tecnologías a la Aviación.

El reconocimiento de la Ciencia, como inventor e ingeniero, le llevó a ocupar el cargo de Vocal de la Junta para Ampliación de Estudios e Investigaciones Científicas desde el año 1926, y también a ser miembro de la Real Academia de Ciencias y Artes de Barcelona. Fue galardonado en España, Reino Unido, Alemania, Estados Unidos, entre otros países, y por la FAI en 1924. La muerte lo sorprendió cuando estaba en la cúspide de su carrera, en Diciembre de 1936, paradójicamente en un accidente aéreo en un aeropuerto londinense.

El texto debería quedar así, y promover la memoria de este inventor español, que es de los pocos que sus paisanos recordamos por sus gestas en los albores de la Aviación. Pero vivimos en una época contradictoria, cuando los políticos siguen a la caza de brujas, a sus actos de venganza decimonónicos, para que sigamos siendo sus “niños adoctrinados”, y no veamos las cuestiones que realmente importan en la vida, desviándonos hacia cuestiones ideológicas intranscendentes. Para el actual Gobierno de España, más de 40 millones de españoles “simpatizaron” con el Franquismo, pues quien no se opuso abiertamente y/o murió como republicano de izquierdas, no merece reconocimiento, en esta actual “Ley de Memoria Histórica” parcial y sin sentido común. En su Centenario, De la Cierva pasó prácticamente inadvertido.


 
Juan de la Cierva murió a los pocos meses de comenzada la Guerra Civil. No actuó en ella y ni siquiera residía en España desde hacía años, pero como fue conocido por políticos de la Derecha y Monárquicos, y procuraba vuelos a numerosos políticos, militares (como el hasta entonces republicano Francisco Franco), y a cualquiera que podía procurarse un pasaje, debe cuestionarse el reconocimiento científico y personal a cualquier nivel. Parece una verdadera estupidez, pero es el statu quo surrealista que vivimos. Es comparable a decir que se deberían retirar todos los premios Nobel otorgados hasta la fecha, ya que Nobel inventó la dinamita que ha causado millones de muertos desde que la inventó.


                                              Autogiro moderno

Hasta ese punto llegan los historiadores a sueldo de los gobiernos actuales, hasta cuestionar las ideologías y sentimientos de los científicos, para estigmatizar su memoria y no para enorgullecerse por sus logros profesionales. Muy triste, pero es algo que estamos viviendo estas últimas décadas con arquitectos, artistas, políticos, militares, etc., que vivieron una época Franquista, como pudieron hacerlo en otro régimen, es decir, dedicados a una carrera profesional creativa. ¿Juan conoció a Franco y le facilitó vuelos? También Santiago Carrillo y Felipe González conocieron a Juan Carlos I, se retrataron con él en numerosas ocasiones, compartieron firmas en acuerdos oficiales y nadie los señala como monárquicos o anti-republicanos. Prefiero conocer la faceta de ingeniero de este gran inventor y dejar las elucubraciones de su vida personal para las revistas rosas.

Toni Ferrando

Video documental breve sobre el origen del autogiro (Clica)



                                                                                Autogiro de 1967

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